Relevo en nuestra parroquia

El 21 de septiembre de 2025 se celebró en nuestra parroquia la Eucaristía de toma de posesión como nuevo párroco de D. Manuel Enrique Hernanz Carroza, presidida por el Vicario Episcopal D. Jorge Sánchez Muriel. Así mismo, se presentó a D. Adrien Kabanza Mulopwe como vicario parroquial y a D. Carlos Rodríguez Álvarez como diácono.
En la celebración, D. José María Barrantes Gil, nuevo Arcipreste de Villanueva de la Serena, leyó los nombramientos firmados por nuestro Arzobispo y al finalizar se realizó la firma de los documentos preceptivos.
Concelebraron la Eucaristía D. Antonio Murillo Carmona, sacerdote natural de Campanario y D. Jacinto Ruiz-Roso Rivera, nuevo párroco de Cabeza del Buey.
También estuvieron presentes la familia de D. Manuel Enrique y un nutrido grupo de personas de la Parroquia de Ntra. Sra. Real de Armentera de Cabeza del Buey, donde ha ejercido de párroco durante estos últimos diecinueve años.
Se da la circunstancia de que D. Manuel Enrique fue vicario parroquial en nuestra Parroquia desde el año 1996 al año 2006, por lo que tanto para él como para nosotros es un nuevo reencuentro en nuestro camino de fe.
Fue un acto muy emotivo, tanto por los ritos de toma de posesión, como por la despedida del que ha sido nuestro párroco durante tantos años, D. Luis Ramírez García, con quien hemos compartido tantos momentos que nos han ayudado a crecer, celebrar, rezar y vivir nuestra fe en comunidad.
Éste sincero agradecimiento y bienvenida se mostró en una parroquia llena de fieles y donde todos los coros parroquiales se unieron para celebrar y orar con sus cantos.
Encomendándonos a la protección de Ntra. Sra. Piedraescrita, finalizó la celebración.
SÉ DE QUIÉN ME HE FIADO
Es una frase de la segunda carta a Timoteo, capítulo uno, versículo doce. Es la frase que utilicé en mi ordenación de presbítero y que me ha acompañado a lo largo de mi vida como cristiano y como sacerdote.
Cuando san Pablo escribe esa carta, está en Roma, en prisión, poco antes de su muerte. En ese momento de prueba, fía su persona y misión a Cristo.
Esta es la fuerza de la fe que descubrí en un momento crucial de mi vida, la que me llevó a decir “sí” al sacerdocio y que he intentado transmitiros en mi ministerio entre vosotros.
Soy cura, ¡y a mucha honra! El término “cura”, que en ocasiones se emplea como insulto o con desprecio, expresa en realidad mi oficio: la cura animarum, es decir, el cuidado de las almas. Es buenísimo y bellísimo que, cuando una persona atraviesa una situación difícil y dura, pueda experimentar, al mismo tiempo, la gracia de Dios que está a su lado, levantándola. Esta es la verdad de la fe, lo que la hace auténtica.
Todas las tareas y actividades que se desarrollan en cualquier parroquia, tienen como fin propiciar el encuentro con Cristo muerto y resucitado.
El anuncio de la Palabra, las celebraciones de la fe y el ejercicio de la caridad tienen como objetivo favorecer el encuentro personal con Cristo; un encuentro que, cuando se produce, transforma radicalmente la vida de la persona.
Si los diecinueve años que he estado en Campanario entre vosotros han servido, en algo, para esto, me doy por satisfecho. Si no, os pido disculpas y perdón. Y gracias por todo lo vivido.
D. Luis Ramírez García
TODAVÍA LA FE ES IMPORTANTE
Vuelvo a presentarme, ante vosotros por segunda vez. La primera vez fue en un domingo ya lejano de septiembre de 1996. Ese domingo celebrabais el aniversario de la Coronación de la Barranquera.
Vuelvo a vosotros abrumado por la responsabilidad de serviros, de entregarme a vosotros, de acertar, de trabajar y de hacer las cosas bien. De mantener todo y lo mucho bueno que esta parroquia lleva realizando desde ya muchísimo tiempo. Y para eso pido vuestra ayuda y vuestra paciencia. Pues sin vosotros nada es posible. Digo muchas veces que la Iglesia es de los laicos. Lo pienso sinceramente.
Con frecuencia escuchamos que la fe ya no importa, que la religión es algo propio de tiempos pasados, pero creo, que todavía la fe es importante en el mundo y en el hombre. Y el Evangelio es una clara referencia para el hombre de hoy. Y Jesucristo sigue siendo “camino, verdad y vida”, “el Mismo ayer, hoy y siempre”. El mundo sigue necesitando a Jesucristo. Y a su servidora, la Iglesia.
Pero eso sí, los creyentes, o sea nosotros, deberán afrontar su fe con sinceridad, con valentía, con decisión, ilusión y coherencia…
Ese es nuestro reto y la aventura maravillosa de la fe, cuando se toma totalmente en serio. Y este reto lo debemos asumir entre todos, ayudándonos y apoyándonos. Vosotros a mí y yo a vosotros.
Que la Virgen María, Madre de Cristo y Madre nuestra, en su advocación de Nuestra Señora de Piedraescrita, nos ampare y nos ayude.
D. Manuel Enrique Hernanz Carroza
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